
Normalmente, la proporción de pollas no es equiparable a la de coños. Ese problema cuántico/matemático ocurre casi siempre, aunque por suerte las estadísticas a veces fallan. Pese a que muchas veces muchos terminan sin comerse ni cuatro pelillos de chumino, hay momentos, casi gloriosos o divinos, donde las oportunidades de clavar la polla en un chocho son grandes. Situaciones como esta, donde hay tantas pollas como coños solo puede tener un nombre: el edén sexual y salvaje. En estos sitios folla hasta el Tato!.
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